

-Debutó en Champions en la temporada 97/98 y fue uno de los artífices de la Séptima del Madrid. Una Copa de Europa que estuvo marcada por aquel partido contra el Dortmund en el que cayó la portería.
Aquel partido lo recordamos con cariño porque ganamos. Todo lo que pasó alrededor del partido, con el parón cuando se cayó la portería fue algo muy extraño. Al final ganamos 2-0 con un gol mío y otro de Karembeu y nos dio la posibilidad de meternos en la final.
-La Octava ante, su actual equipo, el Valencia, fue una final en la que marcó un gol, quizá la que mas celebró por ese motivo.
La que celebré con más entusiasmo fue la Séptima: era mi primer año en el Real Madrid, mi primer título y la que más ilusión me hizo. En la Octava el ambiente que se respiraba en París, por las dos aficiones, era especial.
-La Novena fue la final en la que el Madrid iba como más favorito y quizá fue la que más costó ante el Leverkusen.
La de la Juve costó muchísimo, pero como ellos no marcaron parece que estuvo más controlado. Sí es cierto que la que más nos costó fue la de Leverkusen, la Novena. El Leverkusen jugaba muy bien, muy sólido y fue una final en la que sufrimos mucho.
-Ya con tres Copas de Europa se va cedido al Mónaco, hace una temporada espectacular, pero pierde la final.
Estuve muy cómodo ese año en la Champions. Quedé como máximo goleador, mejor delantero de Europa y subcampeón. A ese año le tengo especial cariño porque fue el año en el que mejor estuve en la competición. Me encontré mucho más a gusto y quizá me sentía más líder en el equipo que anteriormente.
-Ese año marcó un gol decisivo en el Bernabéu, que dedicó a las víctimas del 11-M y que fue aplaudido por el público rival… el del Madrid...
-Su gran temporada en el Mónaco le hace regresar al Madrid, disputa la previa de la Champions, donde marca dos goles, y termina en el Liverpool.
Había jugado la previa y no pude disfrutar de la Champions con el Liverpool. Y dio la casualidad de que ese año también llegamos a la final y la ganamos. Yo bajaba al vestuario, veía lo que se vivía antes del partido y luego subía a la grada.
-Se frotaría los ojos tras los penaltis. ¿Qué pasó en el vestuario para que el Liverpool saliera de esa forma en la segunda parte?
Pensé lo que todo el mundo, que podía haber algún gol al principio que nos hiciese cambiar un poco la imagen del partido. Estaba claro que al Milán era muy difícil remontarle un tres a cero y más en la final de la Champions. Era casi imposible. Después la alegría y la sorpresa fue mucho más grata.
-Con Morientes, el Valencia tiene más opciones. Es como si diera buena suerte. ¿Hay muchas ganas en Valencia de volver a ver partidos de Champions?
Sí, pero los años que jugó lo hizó muy bien. Eso le queda grabado a la afición y lo que se quiere es repetir y llegar más lejos. Uno se queda con las cosas bonitas.














